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Publicado por: Salvador Pardo Puche

La exención del IVA, un beneficio fiscal que quiza no lo sea tanto

10.09.12

Imagen por kozumel en Flickr

Aprovechando la subida del IVA, podría reactivarse un debate donde analizar este impuesto y sus efectos en el Sector, porque lo que parece un beneficio en ocasiones no lo es.

Imagen por kozumel en Flickr

A bote pronto, mientras las Entidades no exentas pueden amortiguar parte de la subida deduciéndose el IVA soportado de sus compras, las exentas sufrirán un incremento de sus costes. Esto dicho “a bote pronto”, porque conviene acercarse a la legislación del IVA con cautela.

Para empezar, para quedar exentos según el art.20.1.8 las ESL debeían tener el reconocimiento expreso del carácter social de la Entidad por parte de la Agencia Tributaria. Tras un pronunciamiento del Tribunal de Justifica Europeo este trámite ya no es necesario, aunque aún hoy los financiadores piden el certificado, para asegurarse que no están imputando a la subvención un IVA que posteriormente van a deducirse. Pero, al margen de éste paso previo, voy a lo práctico:

Imaginemos una Entidad declarada de utilidad pública, CNAE 9133 (Actividades asociativas diversas/otras actividades asociativas) y epígrafe del IAE 849.9 (otros servicios), con una única actividad, Cooperación (art.20.1.8.i LIVA), y unos ingresos exclusivamente de subvenciones, donativos y socios, es decir, exentos en el Impuesto de Sociedades.

¿Puede deducirse el IVA soportado?

Parece que la respuesta es NO.
El art. 94.1.1. a de la Ley 97/1992, Operaciones cuya realización origina el derecho a la deducción, viene a decir que son deducibles solo cuando son operaciones en la realización de “entregas de bienes y prestaciones de servicios sujetas y no exentas”, y nuestra única actividad es sujeta y exenta.

¿Y qué sucede si realiza al mismo tiempo una actividad sujeta y no exenta?

Aquí entra en juego la Regla de Prorrata (art.102 y siguientes), que nos dirá qué porcentaje, respecto al total de mis ingresos, supone la actividad (ventas/ingresos) sujeta y no exenta, y aplicar esa proporción a la deducción del soportado en las compras.

Pueden existir dos actividades diferenciadas, unas con derecho a deducción y otras no. Los gastos comunes (alquiler, Suministros, etc.) se ha de imputar en proporción a los ingresos. Y los gastos específicos de la actividad sujeta y no exenta, pueden deducirse el 100%.

Y la cuestión se complicaría si estamos obligados a la prorrata especial: cuando el montante total de las cuotas deducibles en un año natural por aplicación de la regla de prorrata general exceda en un 20% del que resultaría por aplicación de la regla de prorrata especial.

Si un año está en prorrata general y el IVA que ha resultado deducible supera en más de un 20% al que se obtendría con la prorrata especial, deberá aplicar esta última y regularizar, en la última declaración, el IVA deducido.

El apasionante mundo del IVA...

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