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Publicado por: Paloma Torres López

"Hay un agotamiento de ciertas formas de participación y es necesario refrescarnos, ser creativos, escuchar y apoyar a los jóvenes"

22.07.15


La colaboración entre el Tercer Sector y la comunidad universitaria empieza a abrirse paso pero aún le queda un largo camino por recorrer. Entrevistamos a Asier, de la Fundación Social Ignacio Ellacuria, para que nos cuente el proyecto en el que trabaja y los beneficios obtenidos por incluir a jóvenes universitarios en él.



Las Universidades de Deusto (Bilbao), Comillas (Madrid) y Ramon Llull (Barcelona) a través de su proyecto en conjunto Aristos Campus Mundus (ya galardonado con la calificación de Campus de Excelencia Internacional) llevan unos años llevando a cabo las Experiencias ACM: seminarios sobre el terreno dirigidos a estudiantes universitarios que permiten vivir en primera persona la realidad de un proyecto impulsado por una ONG.

Hoy entrevistamos a Asier Arpide Etxano, de la Fundación Social Ignacio Ellacuria cuya Experiencia ACM a finales de febrero de este año ha sido: “Intervención para la Inserción social de personas en riesgo de exclusión social: Fronteras invisibles”. Vamos a conocer más a fondo de qué se trata su proyecto y qué es lo que les lleva a colaborar con las universidades.



¿EN QUÉ CONSISTE EXACTAMENTE VUESTRO PROYECTO?

Nuestra propuesta para la Experiencia ACM 2015 en Bilbao proponía generar un espacio de convivencia y reflexión conjunta entre jóvenes diversos: jóvenes provenientes del ámbito universitario y jóvenes con un proyecto migratorio a sus espaldas, que vinieron siendo menores de edad sin sus familias o personas adultas de referencia.

De esta forma se encontraron 28 jóvenes de diferentes procedencias: Bilbao, Barcelona, Marruecos, Madrid, Inglaterra, Puerto Rico… reflexionando y contrastando sobre la realidad de los jóvenes en España. Realidades compartidas desde las que viabilizar sus proyectos vitales y establecer sinergias y colaboraciones a partir del conocimiento de la realidad del otro.

Se inició con un testimonio: la realidad de los menores de edad que llegan a España sin familia y la situación que se da a su salida de los centros de menores. Tras lo cuál se generaron varios grupos de conversación para compartir experiencias de vida, situación actual y expectativas: Situación económica, residencial, formativa, amistades, pareja, alternativas laborales y perspectivas de futuro.

Eso dio lugar a una puesta en común y conclusiones posteriores: Percepciones previas sobre el colectivo, prejuicios e impresiones actuales. ¿Entorno social (capital social), oportunidades y proceso como ejes para la incorporación sociolaboral?

Además, tuvieron la posibilidad de visitar y ser acogidos por la mezquita Assalam. Una experiencia muy valorada por los propios jóvenes que fueron sorprendidos por la apertura y disponibilidad mostrada. Fueron invitados a preguntar sobre todo aquello que quisiesen saber, sin filtros. Visitaron las instalaciones, vieron como se celebraba el rezo y acabaron con una merienda allí mismo. Impresionados por conocer una realidad tan diferente a la que nos llega día tras día por los medios de comunicación.

Dos días, un tiempo corto pero intenso de inmersión y convivencia las 24 horas del día, donde los jóvenes que venían de otras ciudades han sido acogidos en los espacios de albergue nocturnos donde algunos de los jóvenes marroquíes pernoctan mientras encuentran lugares residenciales más estables. Son albergues que se ubican en espacios cedidos por tres parroquias de Bilbao, en los que están acompañados por personas voluntarias que quieren conocer y acercarse a una realidad que existe aunque no se visibiliza y cuando lo hace habitualmente lo presentan de forma negativa. Un proyecto denominado Gauean (“A/En la noche”):



¿POR QUÉ DECIDISTEIS FORMAR PARTE DE UNA EXPERIENCIA ACM?, ¿CON QUÉ OBJETIVO?

Hace cuatro años, el entonces director de la Fundación inició, junto con Pastoral universitaria, la experiencia de encuentro y reflexión entre jóvenes de la Universidad de Deusto y jóvenes con los que manteníamos relación a lo largo del año desde la Fundación (jóvenes extranjeros no acompañados).

Este año vimos la oportunidad de plantear la experiencia en un marco más amplio como es el de Aristos Campus Mundus, por un lado nos daba la posibilidad de que la experiencia tenga un mayor impacto, visibilidad y puedan participar más jóvenes, aunque por otro lado generaba que la experiencia fuese más corta.

El objetivo de esta experiencia de encuentro y convivencia entre jóvenes diversos pretende en último término la búsqueda de un denominador y un compromiso común: la ciudadanía, y una ciudadanía inclusiva y no excluyente.

En este sentido queremos que los jóvenes encuentren alternativas y desarrollen propuestas que les permitan: Cosas para “hacer juntos”, cosas en las que “estar juntos” ante la sociedad y una dinámica de “pensar juntos” atreverse a programar, a liderar juntos.

Creemos que es importante aportar elementos para la reflexión que ayuden a grupos de jóvenes a la participación y movilización. Constatamos que hay un agotamiento de ciertas formas de participación y es necesario refrescarnos, ser creativos, escuchar y apoyar a los jóvenes para que puedan expresar y encauzar sus preocupaciones.

Hemos constatado también que este tipo de incorporación social basada en la mejora de las capacidades y habilidades sociocomunitarias de los Jóvenes Extranjeros no acompañados por una parte, y de la posibilidad de trazar pasarelas de reconocimiento y convivencia en base a proyectos comunes de ocio o voluntariado, y de acompañamiento referencial de personas autóctonas adultas, mejora la calidad de vida de dicho colectivo, y también la cohesión social en espacios de convivencia significativos.

Además, este tipo de pasarelas socio-comunitarias entre los JENAs, el resto de los jóvenes, y otros colectivos adultos, mejora las posibilidades de inserción socio-laboral presente y futura, así como reduce el riesgo de exclusión severa al que muchos JENAs se enfrentan al perder la protección social y la situación administrativa regular y carecer de red familiar de apoyo.

Creemos que este tipo de acciones tienen mucha capacidad de generar experiencias de participación juvenil y de visibilización en positivo del colectivo. Los jóvenes JENAs pueden encontrar en el contacto y coordinación de estas actividades un altavoz que dignifica su situación social y estimula su compromiso ciudadano y cívico.



¿CUÁLES FUERON LOS RESULTADOS OBTENIDOS?

El resultado de la experiencia se puede resumir en que es una gran oportunidad que rompe con todos los prejuicios que pueda haber sobre la juventud actual. Los resultados del trabajo realizado y las conclusiones a las que han ido llegando estos jóvenes son un reto para nuestra sociedad. No están exentas de autocrítica y comprensión de la necesidad del cambio y la transformación personal, pero invitan a la sociedad a una mayor apertura, a un mayor conocimiento que permita leernos de una manera nueva, más integrada y con menos miedos. Así mismo, son un acicate para nuestros políticos y responsables de la gestión pública a ser valientes y responsables, a escuchar más a sus ciudadanos, y a viabilizar aquellas metas que como sociedad deseamos y que con un poco de voluntad sería posible alcanzar. La experiencia lo demuestra y nos remite a las voluntades y las escalas (las dimensiones de aplicación: desde lo municipal y desarrollo en barrios, hasta lo nacional o europeo en su caso).

La mejor muestra de resultados son lo que ellos y ellas recogen al final de la experiencia en tres formatos diferentes: A un grupo se le pidió que recogiese en una carta aquello que quisiese expresar a los y las jóvenes con las que ha compartido la experiencia. A otro se le animo a realizar un mural que permitiese entender a alguien que no ha estado lo vivido en estos días. Y por último, a otro grupo se le animo a recoger en una noticia para la sección de política de un periódico donde, a partir de lo vivido, se planteen propuestas a nuestros políticos.

Además, a partir de la experiencia, un grupo de los jóvenes que han participado en este proyecto, y que están viviendo en Bilbao, se han animado a conformar una asociación juvenil con la intención de iniciar su funcionamiento el curso que viene. Es una forma de dar continuidad a algo que les ha marcado y ha generado cambio personal y que mueve a la transformación social. El nombre de la Asociación: Gaztekin Tamunt. Mezcla euskera y bereber (amazigh) y juega con el concepto de “con los jóvenes” y “jóvenes haciendo, en acción” en la diversidad y pluralidad.



¿RECOMIENDAS A OTRAS ONG QUE COLABOREN CON UNIVERSIDADES?, ¿QUÉ OTRAS COSAS LES RECOMENDARÍAS?

Yo creo que la experiencia de trabajo entre el tercer sector y el mundo académico es algo muy recomendable, y desde luego no exclusivo. Creo que el contacto directo de las universidades con los diferentes ámbitos sociales y su realidad aporta suelo a todo lo que desde la academia se trasmite a los futuros profesionales.

Así mismo, poder contar desde estos espacios de trabajo, de práctica cotidiana, desde los que no se dispone de todo el tiempo que nos gustaría para el estudio, la reflexión, el conocimiento de nuevas herramientas, corrientes que pueden ser muy útiles en nuestro día a día, nos lo aporta el contacto con este espacio privilegiado de conocimiento y creación como es el universitario.

Además, poder trabajar conjuntamente en espacios de investigación conjunta desde los que ir ampliando los límites y horizontes sociales en los que nos movemos, y el hecho de poder analizar nuevas realidades que se van conformando, ayuda a que estemos juntos en las fronteras de nuestra realidad social, bien sea en el ámbito de la empresa, de la política, de la incorporación social u otros.

Foto de Remei Lig en Fundación Ignacio Ellacuria

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